
Hoy es un día especial. Después de años de venir escuchando que los zombies son criaturas de celuloide, en Estados Unidos pasó lo impensado: uno, de verdad, atacó a un hombre y casi se lo come. Bueno, en realidad no fue tan así, pero hay que exagerar un poco para que la historia cobre valor y sentido.
El asunto, como reportan en Internet en sitios como http://www.nola.com, fue así: Joseph Lancellotti, un jubilado de 67 años residente de la ciudad de Metairie, un suburbio de Nueva Orleans, en Luisiana, pasó el susto de su vida.
El hombre estaba en la tranquilidad de su casa cuando unos gritos inentendibles (al parecer pronunciados en castellano) llamaron su atención y, genial ideal, se le ocurrió salir al jardín de su casa a ver qué pasaba. Frente a él venía un extraño, Mario Vargas, un tipo de 48 años, totalmente fuera de sí y que apenas lo vio se le tiró encima.

Aunque Lancellotti intentó defenderse con una herramienta de jardín, Vargas logró tumbarlo y, de pasó, se lanzó de lleno sobre su brazo. Y aquí viene lo bueno: no sólo lo atacó, sino que también lo mordió y hasta le arrancó un buen trazo de carne que, ya en su boca, comenzó a masticar con mucha dedicación instalado en un rincón del verde jardín.
Cuando Vargas estaba en plena faena caníbal, apareció por el lugar otro vecino, Chantal Lorio, de profesión podóloga, quien se acercó con la ingenua idea de ayudar a los dos hombres pensando que se trataba de un ataque al corazón o algo similar. Pero grande fue su error al descubrir que su vecino yacía tirado con su brazo triturado por la mordida y a su lado un desconocido con el pedazo faltante en su boca, saboreándolo feliz de la vida. Horror total.

Minutos después, tal vez con el apetito saciado, Vargas se tranquilizó y pudo ser controlado por la policía que llegó tras ser alertada por otros vecinos. Más tarde se supo que el atacante esa misma mañana había sido atendido en el East Jefferson General Hospital a raíz de una herida en el dedo. ¿La mordida que quizá lo infectó? En el lugar, por una política de privacidad, no quisieron explicar porqué llegó a atenderse. Sólo se informó que el hombre fue detenido y llevado al Jefferson Parish Correctional Center con una fianza de 25 dólares. Poco, creo yo, por arrebatarle un pedazo a otra personas.
Bueno, pero más allá del castigo o la investigación, si la hay, me encantaría creer que es cierto y que el día de los zombies, como siempre lo dijo el maestro Romero desde fines de los años 60, al fin llegó y ya están aquí para horror de todos. Sólo basta ver la televisión a diario y sobre todo los llamados realities para comprobar que el canibalismo es alimento de todos los días.

No sé qué creen ustedes, pero yo al menos hoy dormiré con todas las chapas puestas, las cortinas abajo y un bate de béisbol al lado de la cama (en mi casa no hay armas, salvo por jugar Mohaa, creo que no sabría que hacer con una). Creo que hay que comenzar a acaparar alimentos y agua. Mañana compro cientos de pilas, unas buenas linternas, maderos para tapiar la puerta. Vivo en un edificio, así que por ahora no debería preocuparme de las ventanas. Qué emoción.



























